Escritura Diaria, 21 de Septiembre de 2026

El evangelio de hoy nos pide ser misericordiosos 

Reflexión

Fiesta de san Mateo, Apóstol y evangelista

"Yo quiero misericordia y no sacrificios."

Cuando eras niño, ¿alguna vez hiciste algo malo y esperaste un castigo severo? Pero no fuiste castigado, fuiste perdonado. Eso fue la misericordia. En nuestra cultura, la misericordia significa mostrar compasión cuando uno tiene el poder de castigar. En las Escrituras, la misericordia refleja la bondad amorosa de Dios: reteniendo el castigo incluso cuando es merecido. La comprensión hebrea de la misericordia destaca tres verdades importantes. Primero, la misericordia es el don de bondad amorosa de Dios; pertenece a Dios. En segundo lugar, la misericordia no es meramente un sentimiento sino una acción. Jesús tocó a los enfermos y alimentó a los hambrientos. En tercer lugar, se espera la misericordia de los creyentes cristianos. Para los cristianos, la misericordia también incluye perdonar a las personas por lo que han hecho. (Ethnos Bible Institute)

Hoy es la fiesta de San Mateo. Aunque no sabemos mucho sobre él, sí sabemos que escribió para los cristianos judíos, un público familiarizado con la comprensión hebrea de la misericordia. La otra noche, vi un reportaje sobre un atropello en el que un ciclista adolescente fue golpeado y murió. Durante una entrevista, el padre del ciclista dijo que perdonaría y mostraría misericordia hacia la persona que mató a su hijo. ¿Cómo responderíamos? ¿Le ofreceríamos al conductor misericordia y perdón? Estamos llamados a ser agentes de misericordia: ayudar a los que sufren, perdonar a los que nos han hecho daño y ser pacientes y amables con quienes se impacientan con nosotros. El Evangelio de hoy nos llama a extender la misericordia a los demás. 

Señor, dáme la gracia necesaria para ser misericordioso con los demás.

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