
Scripture:
Reflexión:
"Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo". Luke 12: 4-5
In 1930, the Church canonized St. Isacc Jogues and his Jesuit companions as North American Martyrs. Seven Jesuits and one Jesuit lay missionary were martyred between 1642 and 1649. These men suffered greatly at the hands of the people they came to evangelize. They came to this part of the New World knowing full well that their lives would be in constant danger, not only from the indigenous peoples they came to baptize and catechize but also from the inclement weather, difficult living conditions and the lack of food and water.
Estos hombres eran misioneros comprometidos. Reconocían plenamente los peligros que les esperaban. Tuvieron que enfrentar muchos miedos: el miedo a las enfermedades, el miedo al frío extremo sin ropa o vivienda adecuadas, el temor al hambre y el miedo a la muerte por parte de los depredadores naturales y tribus en guerra. Hay una frase poderosa en el Libro de la Revelación, capítulo y versículo 12,11: "... pues hablaron sin tener miedo a la muerte.". They knew they had to overcome all their fears in order to live out their missionary commitment.
Si hay algo de lo que cada individuo es consciente, son sus temores. Nuestros temores se manifiestan temprano en la vida y luego llega un momento en que nos damos cuenta de que esos temores nunca desaparecerán.
En el evangelio de hoy, cuando Jesús instruye a sus discípulos sobre sus temores reales y a veces ocultos, les enseña que Dios puede ayudarlos a superar todos sus temores. Pueden estar asustados y ansiosos por lo que van a vestir, lo que van a comer y dónde van a vivir, pero Dios siempre se ocupará de ellos. Deben confiar en la bondad de los demás cuando pueden no tener suficiente para sí mismos. La bondad de Dios hace que todos sean capaces de ser buenos.
Los miedos ocultos son peligrosos. Todos llevamos nuestros miedos en el corazón, algunos son muy visibles en nuestros rostros y nuestro habla, otros están bien ocultos profundamente dentro de nuestra autoconciencia. Algunos de nosotros no nos damos cuenta de cómo estamos controlados por nuestros miedos: nuestro miedo a no tener suficientes alimentos y recursos, nuestro miedo a que otros nos digan qué hacer, nuestro miedo a morir. Creemos erróneamente que podemos superar nuestros miedos al ser más poderosos, tener más dinero y estar mejor armados que la gente a nuestro alrededor.
Jesus says in today’s Gospel: “No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más..” This is difficult for us to grasp. For so many of us, our greatest fear is of those who want to take away our human life. Human instinct takes over. We either fight or run from this danger. This is normal. And yet, like the saints we honor today, we can choose to overcome this fear and allow our lives to be at risk for the sake of the Gospel.
Jesus also goes on to say: “Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo." ¿Qué quiere decir Jesús con eso? Creo que quiere decir que podemos caer en la tentación de abandonar nuestros valores evangélicos para salvar nuestras vidas humanas y asegurar nuestra comodidad. Creo que todos sabemos cuáles son los valores del Evangelio. Nos dieron una lista de ellos en el Evangelio del domingo. ¿Estamos realmente dispuestos a arriesgar nuestra vida humana para vivir el Evangelio y los valores que nos enseña? Todos necesitamos responder a esta pregunta.
La primera carta de San Juan lo dice precisamente: El amor perfecto echa fuera el temor....(I Juan 4:18) ¡Que el amor nos ayude a superar cada temor que tengamos!
Fr. Clemente Barrón, C.P. is a member of Mater Dolorosa Community in Sierra Madre, California.





