Daily Scripture, October 17, 2024

Scripture:

Efesios 1, 1-10
Lucas 11, 47-54

Reflexión:

¿Alguna vez has oído noticias tan maravillosas, tan completamente estupendas, que no pudiste retenerlas? Un mensaje tan impresionante que tenía que ser compartido? Esa puede ser la mejor manera de entender la primera lectura de hoy. Los escrituristas creen que este pasaje de Efesios fue probablemente un himno primitivo de la iglesia-una cántico alegre que brota en alabanza y agradecimiento a Dios por las inimaginables bendiciones de Dios.

We can picture the first Christian communities, as they gathered each week, exulting in the opening words of this hymn: “Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ.” Why this song of unrestrained praise? Because God “has blessed us in Christ with every spiritual blessing in the heavens.” Our ancestors in faith knew that in Christ God has blessed us not sparingly or selectively or sporadically, as if God ever so often sprinkled a few blessings on his creatures. No, God has blessed us (and continues to bless us) in every possible way. The good news in this hope-drenched hymn of salvation continues when the early church proclaims that God “chose us in him, before the foundation of the world, to be holy and without blemish before him.” Before a single thing ever existed, before time had even begun, God not only envisioned, and delighted in, every single person who would every live, but eligió to love us. And because God has forever loved us, God calls us to be holy; to be like God in goodness, mercy, and love.

No es de extrañar que aquellos primeros cristianos no pudieran dejar de cantar! Gracias a las incesantes bendiciones de Dios, no estamos definidos por nuestra rebeldía -todos nuestros fracasos y todas nuestras fallas- sino por un amor divino que insiste en hacernos completos. Para que no lo dudemos, este himno asombroso, que seríamos tontos de no aprender de memoria, nos dice que somos los hijos adoptivos de Dios, hermanas y hermanos que juntos siempre viven en, de y con Dios. Nunca seremos olvidados, nunca seremos abandonados, nunca nos faltará el perdón y la redención.

Casi podemos oír a esos primeros cristianos cantando ahora. ¿No es hora de retomar este himno?

Paul J. Wadell es Profesor Emérito de Teología y Estudios Religiosos en St. Norbert College, en De Pere, Wisconsin, y miembro de la Familia Pasionista de la Provincia Santa Cruz.

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