
Escritura Diaria, 27 de Febrero 2026
La justicia que Jesús nos pide no es una perfección personal. Es querer un corazón en sintonía con la gracia que Dios nos ofrece.
Queremos que se sirvan de nuestras páginas en español. En esas páginas encontraran oraciones, meditaciones, y otra materia que les ofrece algo de la riqueza del carisma Pasionista, and y de nuestra tradicion Católica. Queremos que estos recursos les sirvan para su itinerario espiritual.

La justicia que Jesús nos pide no es una perfección personal. Es querer un corazón en sintonía con la gracia que Dios nos ofrece.

Más bien, Jesús promete que, si pedimos, recibiremos “cosas buenas”. En otras palabras, recibiremos lo que necesitamos, no necesariamente lo que queremos.

Retirándose de Nínive hacia el desierto cercano, Jonás pedirá una vez más que se le permita morir. Dios le revela que su vida es preciosa para Él; con su confianza restaurada, se pone en camino hacia su hogar.

En el Evangelio se nos presenta la hermosa oración del Padre Nuestro. Esta oración nos fue dada por Jesús mismo, y muchos de nosotros rezamos estas palabras todos los días, si no es que con mayor frecuencia.

«Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor».

El centro de nuestra fe no es el fracaso humano, sino un amor más fuerte que el pecado, revelado en la Cruz.

Hoy es el cuarto día de Cuaresma. ¿Tienes tú y tengo yo un plan de crecimiento espiritual para esta Cuaresma? Podemos hacernos presentes en esta Cuaresma y ser testigos. ¿Cómo?

En un mundo acelerado, la Cuaresma nos invita a desacelerar y a abrir nuestros corazones. Te invitamos a comenzar el camino cuaresmal con esta reflexión sobre la Cruz y descubre cómo el amor de Cristo nos espera allí.

El ayuno que Dios quiere no reduce tu cintura; reduce la distancia entre tú y la persona a la que has estado evitando al cruzar la calle.

La Cuaresma no es algo que se observa desde lejos, sino un camino en el que caminamos juntos hacia la Cruz y la promesa de una vida nueva. Comencemos con una reflexión sincera: detenernos para reconocer nuestra situación hoy, y cómo las Cuaresmas pasadas nos han formado respecto al crecimiento, la lucha, la compañía y la gracia.