Nacimiento:: 3 enero 1694 -- Ovada, Piemonte, Italia
Muerte:: 18 octubre 1775 -- Roma, Italia
Beatificación:: 1 octubre 1852 por Papa Pio IX
Canonización: 29 junio 1867 por Papa Pio IX
Día de su santo::
19 de octubre (mundial)
20 de octubre (EE.UU.)
Patrón espiritual de:: Fundador de los Pasionistas

San Pablo de la Cruz, Paolo Francesco Danei de nacimiento, creció en una familia profundamente católica, que le inculcó un fuerte deseo por la oración y le enseñó compasión por los pobres. Como joven, quedó profundamente impresionado por la intensidad del sufrimiento de Jesús en la cruz y llegó a entenderlo no como una tragedia, sino como la seña suprema del amor de Dios por nosotros.
En 1720, después de una fuerte experiencia espiritual, escribió la Regla para una nueva congregación religiosa dedicada enteramente a la Pasión de Cristo. Pasó 40 días en soledad y oración, durante los cuales recibió la visión e inspiración para fundar a los pasionistas.
Reuniendo compañeros
A pesar de muchos obstáculos, incluido el escepticismo de los autoridades de la Iglesia, finalmente se le dio permiso a Pablo para reunir compañeros y establecer oficialmente la Congregación de la Pasión en 1741. Los pasionistas vivirían una vida de pobreza, oración y comunidad, y saldrían al mundo para predicar misiones y retiros, ayudando a la gente a reaviar su memoria del amor de Dios revelado en la cruz y muerte de Jesús.
Un predicador habil
Pablo era un predicador habil, conocido por sus palabras contundentes y compasivas, y por guiar a las personas hacia la conversión, la sanación y la paz. Subrayó que la pasión de Cristo es una fuente de esperanza y fuerza en todas las formas de sufrimiento humano.
Pablo también escribió miles de cartasofreciendo dirección espiritual a los laicos/as, sacerdotes y religiosos/as por igual. Su vida estuvo marcada por un intenso sufrimiento personal, que ofreció en unión con la Pasión de Cristo. Toda la vida, se mantuvo profundamente humilde, gentil y espiritualmente arraigado incluso mientras fundaba nuevos retiros y guiaba una congregación en crecimiento.
Cuando murió en 1775, su reputación de santidad ya era generalizada, y dejó tras de sí un legado de compasión y un enfoque inquebrantable en Cristo crucificado.

