Siete ocasiones en que los sacerdotes caminan con nosotros a lo largo de la vida

Para el domingo del sacerdocio, descubran siete ocasiones en que los sacerdotes nos acompañan a través de los sacramentos, los momentos alegres de la vida, las épocas difíciles y nuestra búsqueda del camino del Señor.

El domingo del sacerdocio es dedicado a dar gracias por los sacerdotes que sirven a nuestras comunidades. A través de la oración, los Sacramentos y la sencilla presencia, los sacerdotes nos acompañan en algunos de los momentos más alegres y difíciles de la vida.

Aquí hay siete pasos por los que los sacerdotes caminan con nosotros en el sendero de la fe.

1

Nos dan la bienvenida a nuestra nueva vida de fe.

En el bautismo, un sacerdote da la bienvenida a un nuevo miembro de la comunidad cristiana. Ya sea que la persona que está siendo bautizada sea un niño o un adulto, esta celebración alegre nos recuerda que ninguno de nosotros emprende el camino de la fe solo. Comenzamos a ser parte de una comunidad llamada a amar a Dios y cuidarnos unos a otros.


2

Nos reunen alrededor de la mesa.

Cuando los sacerdotes celebran la Eucaristía, reúnen a las comunidades alrededor de la mesa de Jesús. Escuchamos la Palabra de Dios, compartimos el cuerpo y la sangre de Cristo y somos fortalecidos para llevar el amor de Cristo al mundo.

Semana tras semana, compartimos de la misma mesa, y recordamos quiénes somos y que estamos enviados a servir a los demás.


3

Nos escuchan cuando buscamos la misericordia.

Todos cargamos momentos de arrepentimiento, fracaso y rotura. A través del sacramento de la reconciliación, los sacerdotes nos aydan a aceptar la misericordia de Dios.

A veces el don principal que ofrece un sacerdote es escuchar atentamente y recordarnos suavemente de que ningún error nos coloca más allá del amor de Dios. El perdón sacramental nos da la libertad de empezar de nuevo.


4

Nos acompañan para los momentos festivos de la vida.

(izq-der) Fr. Nicholas Divine, CP, Emily Shaffer y Fr. Febin Barose, CP, en el centro de retiros pasionista Holy Name en Houston, TX

Los sacerdotes nos acompañan en muchas de las ocasiones que unen a familias y comunidades. Bendicen los matrimonios, celebran aniversarios, dan la bienvenida a nuevos miembros y dan gracias por hitos importantes.

Su presencia nos ayuda a reconocer que Dios es parte de nuestras celebraciones, no solo de nuestras luchas. Toda expresión de amor, compromiso y nueva vida revela algo de la bondad de Dios.


5

Se mantienen cerca cuando la vida se vuelve difícil.

Los sacerdotes a menudo acompañan a las personas durante sus momentos más vulnerables: en hospitales, hogares de ancianos, casas funerarias o cuando llamados a una casa familiar. Rezan con los que están enfermos, confortan a los que están afligidos y les toman la mano a personas que no saben lo que les sucerderá.

Pueden no tener palabras que les quite su dolor, pero su presencia nos recuerda que Dios no nos ha abandonado.

Para los pasionistas, este ministerio está arraigado en la pasión de Jesús. Desde la sombra de la cruz, buscan acompañar a los que sufren y ayudarles a descubrir signos de esperanza.

"El sufrimiento es parte de la vida humana. Es importante no rechazar el sufrimiento para poder consolar a los que sufren."

P. E. John Hilgert, CP

6

Nos ayudan a discernir la voluntad de Dios.

Muchas personas recurren a un sacerdote cuando se enfrentan a una decisión importante, o cuestionan su significado en la vida, o tratan de entender hacia dónde los puede estar guiando Dios.

Un sacerdote no toma decisiones por nosotros. En cambio, puede ayudarnos a aminorar la velocidad, escuchar más atentamente y reconocer las maneras en que Dios ya está obrando en nuestras vidas. Este acompañamiento espiritual puede ayudarnos a responder a nuestra propia vocación con mayor confianza y valentía.


7

Son parte de un empeño eclesial

Los sacerdotes no llevan a cabo la misión de la Iglesia por sí solos. Sirven junto a laicos, hermanas y hermanos religiosos, voluntarios, familias y agentes comunitarios.

Frequentemente, en equipos pastorales, visitan a los que están solos, dan la bienvenida a aquellos que buscan un hogar espiritual, cuidan de las personas necesitadas y trabajan para re-establecer la paz dentro de sus comunidades. Este servicio compartido nos recuerda que cada persona tiene dones que ofrecer y un papel que desempeñar en la obra de Dios.

"Lava los pies de tu pueblo."

P. Pat Brennan, CP

Honrando a nuestros sacerdotes

En el domingo del sacerdocio, damos gracias por los sacerdotes que han celebrado con nosotros, nos han consolado, nos han escuchado y nos han ayudado a reconocer la presencia de Dios.

Es también un día para recordar que los sacerdotes necesitan las oraciones, el aliento y la amistad de las comunidades a las que sirven. Una nota breve, una palabra amable o una invitación a compartir una comida puede ser una expresión significativa de gratitud.

Oremos por todos los sacerdotes, especialmente por aquellos que nos han acompañado en el camino de fe y de la vida. Que sean renovados en su fe, fortalecidos en tiempos de dificultad y llenos de alegría en su vocación.

¡Que la Pasión de Jesucristo esté siempre en nuestros corazones!

Un comentario

  1. I am filled with gratitude for all the Passionist priests who have been such a blessing in my life. May they and all the good and holy vowed men who walk in the footsteps of St. Paul of the Cross know they are appreciated and remembered in our prayers. May God continue to bless each of them, their ministries, and their vocations.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *