Los dones también son una invitación

Para la Semana Nacional de Conciencia Vocacional, el P. John Schork, CP, nos invita a reflexionar sobre la llamada de Dios en cada estación de la vida y descubrir cómo nuestros dones, relaciones y actos diarios de caridad corresponden a las formas de vivir nuestra vocación.

La llamada vocacional de Dios a menudo llega en silencio. Podemos reconocerlo en el deseo de servir a los demás, en el aliento de alguien que conoce nuestros dones o en un encuentro que abre nuestro corazón al sufrimiento de otra persona. La llamada nos pide algo: tomar tiempo para seguir escuchando, apertura al cambio y confianza en quien llama.

Mientras celebramos la Semana Nacional de Conciencia Vocacional, del 1 al 7 de noviembre, los invito a reflexionar sobre cómo Dios los está llamando a vivir su vida con amor y propósito.

Cada uno de nosotros tiene su propia vocación. Cada uno de nosotros es capaz de ofrecer lo que pueda traer compasión y sanación a nuestro mundo.

El llamado se despliega con el paso del tiempo

Por nuestro Bautismo, estamos llamados a compartir la vida y el amor de Cristo. Esta vocación toma diversas formas: el matrimonio y la vida familiar, la vida de soltero, el sacerdocio, el diaconado y la vida religiosa. Expresamos nuestro llamado particular a través de nuestro trabajo, amistades, cuidando a los necesitados y servicio a nuestras comunidades. 

El cualquier momento de vida, debo examinar mis decisiones para ver si todavía estoy cumpliendo con mi bautismo: mi vida en servicio para los demás?

La respuesta se depliega con el tiempo. Lo que Dios nos pide en una temporada puede parecer diferente en la siguiente. A veces somos llamados a tomar un camino diferente. A veces estamos invitados a profundizar nuestro compromiso con las personas cercanas y asumir las responsabilidades que acompañan ese compromiso. Incluso en épocas de incertidumbre o debilidad, nuestras vidas tienen sentido y nuestra presencia importa.

Vivir el carisma pasionista

Para nosotros, pasionistas, nuestra vocación está arraigada en el amor de Dios revelado en la pasión y muerte de Jesús. San Pablo de la Cruz nos pidió mantener vivo ese amor divino en nuestros corazones y compartirlo con el mundo. En la entera familia pasionista, se vive este carisma de muchas maneras, especialmente acompañando a quienes sufren y ofreciendo una presencia compasiva a los "crucificados de hoy".

Tratemos de escuchar

Durante esta semana vocacional, sugiero que se encomienden a unas pausas para escuchar y responder:

  • ¿De qué manera me pide Dios que ame a mi prójimo?
  • ¿Cuál sufrimiento me está pidiendo respuesta?
  • ¿Cuáles son mis dones que debo compartir más libremente?
  • ¿De qué manera podría alentar alguien a seguir el camino de la voluntad de dios?

Caminemos con Fe

Te invitamos compartir, usando el formulario en esta página, los datos tuyos para que podamos mantener comunicación contigo. Ya sea que estés explorando tu propia vocación, estés interesado en la vida pasionista o quieras buscar formas de compartir nuestra misión. Estaremos encantados de acompañarte.

Que esta semana renovemos nuestra confianza en que Dios sigue llamando a cada uno de nosotros, en toda edad y circunstancia. Oremos unos por otros, por corazones dispuestos a escuchar y por la valentía de responder con amor.

¡Que la Pasión de Jesucristo esté siempre en nuestros corazones!

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