
Reflexión
La carta de hoy de san Pablo a los Gálatas nos ofrece una guía práctica para un sincero examen de conciencia. Expone quince peligros de la naturaleza humana, junto con nueve hermosos frutos del Espíritu que nos ayudan a nosotros y a nuestras comunidades a prosperar.
Tomar en serio estos veinticuatro puntos nos da una maravillosa oportunidad de reflexionar, compartir nuestro camino con un sabio confesor y recibir el don reconfortante del perdón y la gracia sanadora de Dios.
San Pablo ofrece más que una lista. Nos pide que dejemos que el Espíritu nos ayude a cambiar nuestras vidas. Pablo nos asegura que al seguir al Espíritu podremos dominar nuestras pasiones y deseos egoístas. Cuando miramos nuestras debilidades humanas, sabemos lo fácil que es tropezar. Sin el Espíritu cerca de nosotros, superar nuestros hábitos más obstinados puede sentirse abrumador, a veces tan doloroso y fuera de control como una adicción severa. Pero con el Espíritu, podemos construir un hábito aún más fuerte de autoevaluación y arrepentimiento constante,
"¿Cómo podemos permanecer en el camino que Jesús nos ha trazado?"
Debemos recordar que el mayor don del Espíritu en el que podemos confiar es el amor. El amor verdadero es un compromiso diario y cariñoso: se necesita trabajo real para poner a los demás en primer lugar, para cuidar tan profundamente de nuestros vecinos que los protejamos de cualquier daño y vivir en verdadera armonía. Apuntando aún más alto, cuando derramamos ese amor hacia arriba hacia Dios, que nos ama más allá de la medida, nuestras pesadas cargas se alivian, y superar viejos hábitos se convierte en un viaje que no tenemos que caminar solos.





