
Escritura Diaria, 22 de Septiembre de 2026
La Palabra de hoy nos conduce al corazón de una espiritualidad que no puede separar la oración de la compasión, ni la fe del compromiso con quienes sufren.

La Palabra de hoy nos conduce al corazón de una espiritualidad que no puede separar la oración de la compasión, ni la fe del compromiso con quienes sufren.

Su “sí” debe convertirse en nuestro sí: sí a la compasión, sí a la dignidad humana, sí a acompañar a quienes viven con miedo y han sido olvidados.

Her “yes” must become our yes: yes to compassion, yes to human dignity, yes to accompanying those who live in fear and have been forgotten.

Santa María Magdalena es la mujer que busca, permanece, encuentra y anuncia.

St. Mary Magdalene is the woman who seeks, remains, encounters, and proclaims.

Pidamos hoy la gracia de un corazón humilde, capaz de reconocer sus propias limitaciones para acompañar a nuestros hermanos con la misma ternura con la que Cristo nos sostiene cada día.

Today, let us ask for the grace of a humble heart—one that recognizes its own limitations and extends to others the same tenderness and mercy that Christ continually offers us.

Hoy, Cristo nos pregunta también a nosotros: “¿Me amas?”. Y la respuesta no se queda en palabras… se encarna en una vida ofrecida.

Today, Christ asks us as well: “Do you love me?” And the answer is not only spoken… it is lived in a life offered.

En medio de esta historia herida, Cristo se nos presenta con una certeza que sostiene el alma: “Yo soy el pan de vida… el que viene a mí no tendrá hambre.” (Juan 6).