
Escritura Diaria, 22 de Mayo de 2026
Hoy, Cristo nos pregunta también a nosotros: “¿Me amas?”. Y la respuesta no se queda en palabras… se encarna en una vida ofrecida.

Hoy, Cristo nos pregunta también a nosotros: “¿Me amas?”. Y la respuesta no se queda en palabras… se encarna en una vida ofrecida.

Today, Christ asks us as well: “Do you love me?” And the answer is not only spoken… it is lived in a life offered.

In the midst of this wounded history, Christ presents Himself with a certainty that sustains the soul: “I am the bread of life… whoever comes to me will never hunger.” (John 6).

En medio de esta historia herida, Cristo se nos presenta con una certeza que sostiene el alma: “Yo soy el pan de vida… el que viene a mí no tendrá hambre.” (Juan 6).

La reflexión cuaresmal de hoy es de Teresa Gutiérrez de Donan, quien comparte una historia personal que explora el significado del discipulado en nuestras vidas.

Today’s Lenten reflection is from Teresa Gutiérrez de Donan, who shares a personal story exploring the meaning of discipleship in our lives.

But over time I came to understand something that today’s Gospel reveals with great power: God does not abandon His children in the darkness of the tomb.

Pero con el tiempo comprendí algo que el Evangelio de hoy revela con fuerza: Dios no abandona a sus hijos en la oscuridad del sepulcro.

At the heart of our faith is not human failure, but a love stronger than sin, revealed on the Cross.

El centro de nuestra fe no es el fracaso humano, sino un amor más fuerte que el pecado, revelado en la Cruz.