
Escritura Diaria, 22 de Junio de 2026
Pidamos hoy la gracia de un corazón humilde, capaz de reconocer sus propias limitaciones para acompañar a nuestros hermanos con la misma ternura con la que Cristo nos sostiene cada día.

Pidamos hoy la gracia de un corazón humilde, capaz de reconocer sus propias limitaciones para acompañar a nuestros hermanos con la misma ternura con la que Cristo nos sostiene cada día.

Today, let us ask for the grace of a humble heart—one that recognizes its own limitations and extends to others the same tenderness and mercy that Christ continually offers us.

Hoy, Cristo nos pregunta también a nosotros: “¿Me amas?”. Y la respuesta no se queda en palabras… se encarna en una vida ofrecida.

Today, Christ asks us as well: “Do you love me?” And the answer is not only spoken… it is lived in a life offered.

En medio de esta historia herida, Cristo se nos presenta con una certeza que sostiene el alma: “Yo soy el pan de vida… el que viene a mí no tendrá hambre.” (Juan 6).

In the midst of this wounded history, Christ presents Himself with a certainty that sustains the soul: “I am the bread of life… whoever comes to me will never hunger.” (John 6).

La reflexión cuaresmal de hoy es de Teresa Gutiérrez de Donan, quien comparte una historia personal que explora el significado del discipulado en nuestras vidas.

Today’s Lenten reflection is from Teresa Gutiérrez de Donan, who shares a personal story exploring the meaning of discipleship in our lives.

Pero con el tiempo comprendí algo que el Evangelio de hoy revela con fuerza: Dios no abandona a sus hijos en la oscuridad del sepulcro.

But over time I came to understand something that today’s Gospel reveals with great power: God does not abandon His children in the darkness of the tomb.