
Reflexión
En el Evangelio de hoy, Cristo cuenta la parábola de las semillas y del suelo. Es una de esas parábolas especiales que Jesús explica explícitamente a sus discípulos. Es importante para Él que entiendan lo que Él está diciendo.
Debido a que la explicación de Jesús se centra en el terreno que recibe la semilla, no es sorprendente que tendamos a enfocarnos también en eso. Por supuesto, es apropiado que reflexionemos sobre esto. La receptividad del alma a la palabra de Dios debería ser un tema que un cristiano examina en su vida a menudo. Sin embargo, al hacerlo, podemos pasar por alto un elemento importante de la parábola, la semilla misma. No importa en qué terreno caiga finalmente, la semilla está siendo lanzada.
Esto nos enseña algo sobre el corazón de Dios. Él no retiene su palabra de aquellos que no están bien dispuestos o preparados para recibirla. De la misma manera, no debemos evitar compartir el Evangelio con otros porque parecen desinteresados o incluso hostiles a él. Cada estación es la adecuada para difundir la buena nueva de Jesucristo!





