Escritura Diaria, 23 de Mayo de 2026

Que no nos preocupemos por la relación de los demás con Dios ni por las bendiciones que hayan podido recibir. En cambio, preocupémonos por seguir a Jesús, para que la Buena Nueva continúe siendo proclamada.

Reflexión

Hoy, el Evangelio tiene lugar después de que Jesús le ha indicado a Pedro «con qué clase de muerte glorificaría a Dios». Pedro mira al «discípulo a quien Jesús amaba» y le pregunta a Jesús:

«Señor, ¿qué va a pasar con éste?». Y entonces, Jesús dice: «Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme».

Las palabras de Jesús pueden parecer un tanto duras, pero señalan una verdad que nos resulta provechosa. Jesús nos llama a amarnos y cuidarnos mutuamente, pero no necesitamos compararnos con los demás. No tenemos por qué sentirnos superiores ni inferiores a los otros. Ciertamente estamos unidos entre nosotros como hermanos, pero cada uno de nosotros mantiene una relación personal con Dios.

Lo importante que debemos recordar es que Dios ama a todos y cada uno de nosotros; tanto es así, que el Hijo de Dios se encarnó en Jesucristo, quien sufrió y murió por nuestros pecados, y resucitó de entre los muertos para brindarnos la promesa de la resurrección. Este mismo Jesús ascendió a los cielos para que el Espíritu Santo descendiera sobre nosotros y nos guiara.

Nuestra mejor respuesta al amor de Dios en Jesucristo es seguirlo, tal como Jesús le dijo a Pedro que hiciera. Y Pedro así lo hizo, hasta el punto del martirio.

Que no nos preocupemos por la relación de los demás con Dios ni por las bendiciones que hayan podido recibir. En cambio, preocupémonos por seguir a Jesús, para que la Buena Nueva continúe siendo proclamada.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *