La Provincia Santa Cruz Respalda la Declaración Sobre la Diversidad Cultural y Racial

La Familia Pasionista de la Provincia Santa Cruz, contando con la gracia de Dios, afirma, celebra y promueve activamente la diversidad cultural y racial en aras de honrar la intención de Dios desde el primer momento de la creación y para avanzar el reino de Dios.

La Familia Pasionista de la Provincia Santa Cruz, contando con la gracia de Dios, afirma, celebra y promueve activamente la diversidad cultural y racial en aras de honrar la intención de Dios desde el primer momento de la creación y para avanzar el reino de Dios.

La diversidad cultural y racial, en lugar de algo que temer y lamentar, es parte del plan divino y, por lo tanto, debe ser abrazada y celebrada.

Guiados por el reconocimiento de nuestra responsabilidad y a la luz de las Escrituras, de la enseñanza católica, del testimonio de san Pablo de la Cruz, del carisma pasionista y de nuestro discernimiento de los signos de los tiempos, nosotros, la familia Pasionista de la Provincia Santa Cruz, en nuestras comunidades, casas de retiro, parroquias y ministerios, nos comprometemos:

  1. A crear, basándonos en la realidad de nuestra identidad pasionista multicultural, un ambiente acogedor en el que las personas de diversas culturas y razas sientan que ellas y su cultura están genuinamente incluidas, bienvenidas, respetadas y valoradas.
  2. A participar activamente en una “cultura del encuentro” mediante la búsqueda intencional de oportunidades de encontrarnos y pasar el tiempo juntos, escuchar y aprender de personas de diferentes razas y culturas cuyas experiencias, perspectivas e intuiciones pueden ser muy distintas de las nuestras. Porque crear una cultura del encuentro construye puentes que engendran amistades, queremos que el modelar y participar en una cultura del encuentro sea un proceso constante; la cultura del encuentro “se ha convertido en deseo y en estilo de vida (Fratelli Tutti, 216).”
  3. A cumplir y promover el “pacto social” que reconoce “el derecho de las demás personas a ser ellas mismas y a ser diferentes”, y a reconocer que, sin este pacto social “surgen maneras sutiles de buscar que el otro pierda todo significado, que se vuelva irrelevante, que no se le reconozca algún valor en la sociedad (Fratelli Tutti, 218).”
  4. A afirmar y dar testimonio del valor de la diversidad cultural y racial en las liturgias, las charlas de retiros, las homilías y en todas las dimensiones de nuestros ministerios.
  5. A leer, aprender y entretejer en nuestra formación pasionista las enseñanzas y recursos educativos de la Iglesia relativos al racismo y al multiculturalismo.
  6. A protestar contra el racismo, la superioridad cultural y toda injusticia que debilite la Comunidad Amada que nos esforzamos en construir.
  7. A educarnos sobre la historia y la presencia del racismo sistémico en nuestros ministerios y en los lugares donde ejercemos los ministerios, con el fin de reconocer el racismo estructural manifestado en la desigualdad de oportunidades en toda la sociedad.
  8. A examinar nuestros propios temores, prejuicios y sesgos, así como otros supuestos y actitudes subyacentes y no cuestionados que obstaculicen el amor al prójimo al que Cristo nos llama.
  9. A crear espacios seguros en nuestras comunidades locales, casas de retiro, parroquias, escuelas y otros lugares de misión para mantener conversaciones honestas sobre la diversidad racial y cultural.
  10. A ejemplificar la inclusión de las voces de personas de diversas razas y culturas en la configuración de nuestras estructuras organizativas, políticas y programas, y a reclutar y retener personas de distintas culturas y razas en nuestras estructuras y en nuestros equipos de liderazgo, de modo que reflejemos verdaderamente la realidad multicultural de la familia Pasionista.
  11. A trabajar en asociación con organizaciones comunitarias que promuevan la diversidad cultural y racial y que busquen superar la multitud de injusticias que debilitan a las comunidades y violan la dignidad y la sacralidad de las personas.
  12. A establecer metas concretas para cada uno de los compromisos arriba mencionados, entendiendo que cada meta nos acercará más a encarnar nuestra visión de una familia Pasionista multicultural e integrada en camino a ser una Comunidad Amada. Estas metas serán claras, medibles y asumidas por todos, y cada uno de nosotros sabrá qué papel le corresponde desempeñar en su consecución.
  13. A realizar revisiones periódicas y autoevaluaciones de nuestro progreso hacia estas metas.

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