Escritura Diaria, 25 de Febrero 2026

Retirándose de Nínive hacia el desierto cercano, Jonás pedirá una vez más que se le permita morir. Dios le revela que su vida es preciosa para Él; con su confianza restaurada, se pone en camino hacia su hogar.

Reflexión

Deuteronomio 7:7-8 recoge las palabras profundamente íntimas que Dios dirigió a Moisés: Yavé se ha ligado a ti, y te ha elegido, no por ser el más numeroso de todos los pueblos (al contrario, eres el menos numeroso). Más bien te ha elegido por el amor que te tiene y para cumplir el juramento hecho a tus padres…. Isaias 46:6 subraya el destino de éste pueblo: Yo, Yavé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. La Palabra de Dios nunca es estéril. Da fruto; cumple su propósito.

La primera lectura de hoy nos cuenta del profeta Jonás. ¡Qué profeta tan extraño es Jonás, el que lleva la Palabra de Dios al pueblo de Nínive! Se sube a un barco que va en dirección opuesta a Nínive para huir de la propuesta de Dios. ¿Tenía miedo de que los ninivitas lo mataran? Quizá no, ya que en no menos de tres ocasiones pide que la muerte lo alcance. El miedo a morir no parece ser su problema. Pobre Jonás: duerme al interno de la barca durante la respuesta de Dios a su deserción—una tempesta, y luego debió sentirse muy avergonzado ante la reverencia de la tripulación pagana, que no podía creer que alguien se negara a cumplir el mandato de Dios.

Cuando la ballena escupe a Jonás en la ribera, por segunda vez recibe su misión como profeta para predicar la Palabra de conversión de Dios a los ninivitas. No sabemos exactamente qué dijo Jonás. Me imagino que, después de pedir indicaciones a la gente en la playa, les anunció que toda su tierra pronto sería destruida por Dios. Su presencia triste y poco entusiasta entre los ninivitas y su personalidad melancólica no provocaron saludos ni sonrisas, pero, para su sorpresa, ellos abrazaron completamente la conversión.

Incluso el rey dijo: que todos renuncien a su mala conducta y a la violencia que han cometido.

Después del breve recorrido de Jonás por Nínive, que resultó en la conversión de la ciudad, Jonás reacciona ante la misericordia inagotable de Dios con una amarga ira y otra súplica para que se le permita morir. Jonás considera que las personas en la playa que lo vieron salir de la boca de la ballena tal vez fueron quienes llevaron su historia al rey, y que ellos, y no Jonás, fueron la razón de la conversión del rey. ¿Encontraron los habitantes de Nínive en este profeta casi ahogado la señal del Dios de Israel de que podían salvar sus vidas cambiando su manera de vivir?

Retirándose de Nínive hacia el desierto cercano, Jonás pedirá una vez más que se le permita morir. Dios le revela que su vida es preciosa para Él; con su confianza restaurada, se pone en camino hacia su hogar. No sorprende que ningún barco se atreviera a llevarlo. “Jamás Jonás”, decían los capitanes sacudiendo la cabeza. Su historia se había difundido rápidamente y continúa hasta nuestros días. Jonás probablemente se sintió aliviado de no tener que embarcarse otra vez y se fue a pie.

Al final de su vida, Jonás, quizá ya un abuelo anciano, maduro en la fe y tal vez con un sentido del humor renovado, se da cuenta de que él mismo fue el mensajero y el mensaje. Él fue la afirmación de Dios por la vida. Puede que Dios incluso haya disfrutado de la creatividad de Jonás al intentar escapar de sus instrucciones. Parece que, al elegir a Jonás, Dios estaba eligiendo como profeta a alguien que encarnaba la naturaleza de Israel: uno de los más pequeños, pero amado por Dios.

“¿Qué mejor manera de mostrar a los sencillos ninivitas que Dios es un Dios de vida, un Dios que saca vida de la muerte? ¿Qué mejor manera de demostrar la esperanza que elegir a este profeta desesperanzado?”

Jonás se ríe a carcajadas con sus nietos: “Dios dijo que le gustaba orar conmigo. Yo le dije: ¿Quieres decir jugar conmigo? Dios respondió: No, Jonás, todo fue oración entre tú y yo. Nuestra historia es una historia de misericordia abundante, de vida nueva. ¡Gracias por jugar!”. Jonás concluye: “Les digo como profeta que mi historia solo señala una historia más grande que aún está por desplegarse”.

La Palabra de Dios no vuelve a Dios vacía. Da fruto; cumple su misión.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *