Durante la tentación en el desierto, el diablo tienta a Jesús para que convierta las piedras en pan (Mateo 4:3-4; Lucas 4:1-4).
Así como Jesús fue tentado a transformar las piedras para saciar su hambre, nosotros somos tentados a transformar y consumir lo creado para satisfacer nuestros deseos.
Somos tentados a ver a las personas y a las demás criaturas solo en función de lo que podemos obtener de ellos. Estamos llamados, como individuos y como comunidad, a ayunar de la explotación de los demás y a poner nuestra confianza en Dios.
El universo no es una colección de objetos, sino una comunión de sujetos.
el P. Thomas Berry, CP

Por eso les digo: no se preocupen por su vida, qué comerán o beberán, ni por su cuerpo, con qué se vestirán. Su Padre celestial sabe que necesitan todas estas cosas. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
Mateo 6:25, 32-33 (NABRE)




