
Reflexión
«“Hombres de cabeza dura[“stiff-necked/cerviz dura”], cerrados de corazón y de oídos.»
(Hechos 7:51, Leccionario USCCB)
Hoy en día, la gente suele quejarse de tener la “cerviz dura” por haber dormido en una postura incómoda durante la noche. El uso que Esteban hizo de este término era muy diferente. Originalmente, el término se empleaba para describir a un buey que se negaba a dejarse guiar por la aguijada o por el yugo del agricultor. Cuando un agricultor uncía una yunta de bueyes a un arado, para guiarlos o hacerlos girar, utilizaba un palo con una punta afilada con el que les daba ligeros toques en los talones o en el cuello. Si el buey se resistía a ser dirigido por el agricultor, se decía que era de «dura cerviz». Un animal o una persona de dura cerviz se niega a girar la cabeza para tomar un camino diferente.
Esteban, el primer mártir cristiano, utilizó el término «de dura cerviz» al reprocharle al pueblo que se habían negado a seguir la voluntad de Dios con el corazón y a escuchar a los profetas con los oídos. Ellos crucificaron a su Mesías. (Adaptado de “https://www.gotquestions.org/Bible-stiff-necked.html”)
Todos hemos tenido uno o dos días de obstinación. Nos ocupamos demasiado en cosas ajenas a nuestras obligaciones y responsabilidades más importantes hacia nuestros seres queridos, nuestra iglesia y nuestra comunidad. Sabemos lo que deberíamos hacer, pero fallamos en cumplir con lo que Dios nos pide. Como bueyes tercos, a menudo permanecemos centrados en nuestros propios intereses en lugar de mostrar paciencia y bondad hacia los demás.
Al despertar, a menudo repasamos nuestras listas de tareas pendientes en lugar de dedicarnos a la oración matutina. Al final del día, ¿nos enorgullecemos de todo lo que hemos logrado en lugar de sentirnos agradecidos por las oportunidades de servir y cuidar a los demás?
«Señor, concédenos la gracia de cumplir tu voluntad de amarte y servirte a TI».





