La Elección del Discipulado

La reflexión cuaresmal de hoy es de Teresa Gutiérrez de Donan, quien comparte una historia personal que explora el significado del discipulado en nuestras vidas.

Era el inicio de la Cuaresma cuando volví a escuchar con fuerza aquellas palabras de Jesús:“Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.” (cf. Lc 9,23)

Las había leído muchas veces. Las había predicado. Las había explicado. Pero esa mañana no eran una enseñanza… eran una invitación incómoda.

El camino comenzaba a estrecharse.

En el Evangelio, Jesús nunca prometió un sendero ancho. Al contrario, habló de una puerta estrecha. Los discípulos lo descubrieron pronto. Cuando Jesús comenzó a hablar de su Pasión, Pedro quiso detenerlo: “¡Eso no puede pasarte!” (cf. Mt 16,22). Pedro amaba a Jesús, pero todavía soñaba con un Mesías cómodo, aprobado, exitoso. No estaba listo para un Mesías crucificado.

Yo me reconocí en Pedro.

También yo había aprendido a seguir a Jesús… mientras el camino fuera razonable. Mientras el ministerio fuera fecundo. Mientras las personas estuvieran contentas. Mientras las decisiones fueran comprendidas.

Pero esa Cuaresma algo cambió.

Una decisión pastoral que sabía que debía tomar y que no sería popular. No traería aplausos. Tal vez traería incomprensión. Sentí dentro de mí la lucha silenciosa entre la fidelidad y la aprobación.

Allí comprendí que el discipulado no es aprobación; es elección.

Eso es discipulado.

Elegir alinear mis decisiones no con la comodidad, sino con el Evangelio.

No con lo que es más fácil, sino con lo que es más fiel.

No con lo que preserva mi imagen, sino con lo que refleja a Cristo.

La Cuaresma me vuelve a preguntar:

¿A quién estoy siguiendo realmente?

Porque seguir a Jesús no es simplemente admirarlo. Es caminar detrás de Él cuando el sendero se vuelve angosto.

Es confiar en que la cruz no es un callejón sin salida, sino un puente. Que me hace libre.

La espiritualidad pasionista me enseña que no contemple la cruz como espectadora, sino como discípula. Que la Memoria Passionis no es nostalgia; es compromiso. Es recordar el amor crucificado para vivirlo hoy.

Y así, en esta Cuaresma, el camino puede encojerse.

Tal vez en mis relaciones.

Tal vez en mis decisiones.

Tal vez en renuncias silenciosas que nadie ve.

Pero el Padre ve en lo secreto.

Y cada pérdida abrazada por amor se convierte en semilla de Resurrección.

Porque el discipulado no termina en la cruz.

La cruz es el umbral.

La pérdida es la puerta.

Y la fidelidad es el camino del discipulo.

One comment

  1. Bendito sea Dios.-

    Estas palabras calan en lo más profundo de mi ser, me dan respuestas y me inspiran a seguir.

    Dios habla al corazón de una manera extraordinaria.

    Debido a mi trabajo en un colegio católico pasionista (por el cual doy gracias a Dios cada dia), por la gracia y las bendiciones que esto representa en mi vida y en mi crecimiento personal y espiritual, cada dia me enamoro mas de Jesús y su inmenso amor, demostrado en la cruz.

    Estoy en la preparacion del retiro cuaresmal para todo el personal y la reflexion seria en torno a la cruz, me faltaba el toque final para este momento y esta reflexion es exactamente lo que necesito.

    Dios les bendiga
    Rosaura Belliard Pozo
    Republica Dominicana

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *