Escritura Diaria, 22 de Mayo de 2026

Hoy, Cristo nos pregunta también a nosotros: “¿Me amas?”. Y la respuesta no se queda en palabras… se encarna en una vida ofrecida.

Reflexión

En Hechos vemos a Pablo frente a un tribunal humano, incomprendido y cuestionado. Su vida está entrelazada con la causa de Cristo, hasta el punto de que su propia existencia se convierte en testimonio. No defiende solo una idea, sino una Persona: Aquel que fue crucificado y que vive. La verdad del Evangelio lo sostiene incluso cuando todo parece incierto.

Y en Juan, Cristo Resucitado se acerca a Pedro, herido por su negación. Cristo no lo acusa; lo invita a renovar su amor por Él: “¿Me amas?”. Tres veces le permite renovar su respuesta, tres veces lo restaura en la misión: “Apacienta mis ovejas”. Pero este amor no es abstracto; es un camino que llevará a Pedro a la entrega total: “Otro te llevará adonde no quieras”.

Desde la espiritualidad pasionista, contemplamos aquí el corazón del discipulado: amar a Cristo hasta dejarnos configurar por su Cruz. La Memoria Passionis nos revela que el amor verdadero siempre pasa por la purificación, por el rendirse confiadamente, por la fidelidad en medio de la prueba.

Ser llamados por nombre, ser restaurados en el amor, y luego ser enviados a dar la vida: este es el camino. Hoy, Cristo nos pregunta también a nosotros: “¿Me amas?”. Y la respuesta no se queda en palabras… se encarna en una vida ofrecida.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *