Escritura Diaria, 3 de Julio de 2026

Si bien la fe no es una cuestión de 'pruebas', sin embargo Tomás nos ayuda (como lo hace el relato tradicional con el que comencé) a ver la conexión íntima y necesaria entre la Pasión y la nueva vida de la Resurrección.

Reflexión

Fiesta de Santo Tomás, apóstol

Esta es una historia de la tradición de la Iglesia ortodoxa oriental. Se basa en la declaración del Credo de que Jesús ‘descendió al infierno’, entendida como “paso en el reino de los muertos antes de su resurrección” (cf., Catecismo católico). El diablo – desesperado por regresar al cielo – aprovecha los días posteriores a la resurrección, y antes de que Jesús ascienda al cielo.

En este intervalo de tiempo el diablo se disfraza como el ‘resucitado’ Jesús y con confianza se acerca a las puertas del cielo. Al acercarse, el ángel portero le pide que se identifique, el diablo se presenta con la afirmación: “Yo soy el Jesús resucitado”.El ángel responde:

“Si tú eres el Cristo resucitado, muéstrame las llagas de tu pasión”.

Por supuesto, el diablo se había vestido con un cuerpo perfecto y no lleva esas marcas de las llagas infligidas a Jesús.

¡Y lo botan de la entrada al cielo!

Una historia tradicional, pero, sin embargo, una que nos ayuda en nuestro propio caminar de fe.

La historia refleja la condición de Tomás – quería ver la prueba de la Pasión antes de creer en la resurrección.

Si bien la fe no es una cuestión de ‘pruebas’, sin embargo Tomás nos ayuda (como lo hace el relato tradicional con el que comencé) a ver la conexión íntima y necesaria entre la Pasión y la nueva vida de la Resurrección.

No son realidades separadas, pero son un solo movimiento. La redención que Jesús ganó para nosotros es una que incorpora plenamente su pasión, resurrección y ascensión. No sólo están íntimamente conectados; son la única realidad.

La fe no puede probar esta conexión, y de hecho, es la confianza y la esperanza lo que alimenta nuestra creencia. Sin embargo, todos somos humanos en nuestra necesidad de evidencia y seguridad, y aquí es donde todos tomamos parte.

Como vemos en el relato del evangelio y como sabemos por nuestra propia experiencia hoy, cuando nos unimos a la comunidad de creyentes es mucho más fácil vivir nuestras vidas tranquilamente en la fe.

Cuando Thomas está solo, él duda. ¡Cuando es reintegrado a la comunidad, él ‘ve’ y no tiene necesidad de pruebas! Tu vida fiel contribuye a la fe de los demás. Es nuestro discipulado fundamental: el discipulado del testimonio.

Vivimos bajo la bendición de Jesús,

“Bienaventurados los que no han visto y han creído.”

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