Dios de presencia silenciosa, en este tiempo de Cuaresma condúcenos a la habitación interior del corazón, donde se dice la verdad y el amor se purifica. Cuando la oración se siente vacía o despojada de consuelo, enséñanos a permanecer contigo en la confianza, en lugar de refugiarnos en el control o la distracción.
Al recorrer el camino cuaresmal con Cristo, modela nuestra escucha para que busquemos tu voluntad por encima de la nuestra y dependamos más profundamente de tu gracia. Haz que nuestra oración sea lo suficientemente amplia para acoger las esperanzas, las heridas y las preguntas de quienes viven y sirven junto a nosotros.
A lo largo de este tiempo santo, transforma nuestra espera en fidelidad y nuestro silencio en esperanza para la vida del mundo.
“En cuanto a la oración, cuando te encuentres en desolación y despojo interior… permanece en una atención amorosa, pura y sencilla al Sumo Bien… sin preocuparte de si sientes algo o de si experimentas consuelo.”
San Pablo de la Cruz | Carta 117 a Sor María Querubina Bresciani, 10 de octubre de 173





