Escritura Diaria, 25 de Marzo 2026

«…cúmplase en mí lo que me has dicho».

Reflexión

Solemnidad de la Anunciación del Señor

Cuando María responde al ángel Gabriel en el Evangelio de hoy: «cúmplase en mí lo que me has dicho»… algunos interpretan el ideal de la mujer como una sierva obediente, pasiva y receptiva, incluso sumisa. Pero es necesario considerar un análisis más exhaustivo de otros pasajes del Nuevo Testamento, que ofrece una perspectiva más completa y, me atrevo a decir, más precisa.

Comencemos, pues, con este misterio de la Anunciación: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?».

¡María cuestiona a Dios! O consideremos el hallazgo del Niño Jesús en el Templo, cuando María exclama con fuerza: «¿Dónde has estado? ¡Tu padre y yo te hemos estado buscando!». Y cuando Jesús expresa su propio llamado o vocación, María permite que se despliegue la voluntad de Dios.

A continuación, consideremos el banquete de bodas de Caná. Cabe destacar que en esta cultura las mujeres no debían hablar en público. Juan introduce su segundo capítulo: «…se celebraba una boda en Caná de Galilea». Versículo 1b: «y la madre de Jesús estaba allí». Versículo 2: «También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos.». Cuando se les acabó el vino, María se dio cuenta de la vergüenza de los recién casados ​​y les dio instrucciones a los mayordomos: «Hagan lo que él les diga.». Jesús protestó: «¡Aún no ha llegado mi hora.!»

Quizás lo más impactante sea que, durante la pasión y muerte de Jesús, los hombres se han marchado, abandonándolo por miedo.

«María estaba al pie de la cruz». ¿Qué sucede cuando quienes amamos son crucificados? No solo por leyes injustas o intolerancia… sino a menudo por el sistema, la institución misma. Y estas estructuras parecen limitarse a cerrarnos puertas.

María no es pasiva ni sumisa, ni dócil ni empalagosa. Al contrario, María encarna el verdadero DISCIPULADO. María ESCUCHA y ACTÚA. Sus acciones no dependen de ninguna ley o tradición patriarcal. Más bien, responde por COMPASIÓN, responde por las necesidades del prójimo.

«…cúmplase en mí lo que me has dicho».

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