Escritura Diaria, 8 de Agosto de 2026

Habakkuk hace las preguntas con las que todos estamos familiarizados: ¿Cómo puede un buen Dios permitir que sucedan cosas tan terribles? ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

Reflexión

El profeta Habacuc, el autor de la primera lectura, ciertamente tuvo mucho coraje! Otros profetas del Antiguo Testamento sirven como portavoz de Dios, transmitiendo sus mensajes al pueblo judío. Habacuc, sin embargo, en realidad reprende a Dios por enviar los males que han caído sobre la nación. Habakkuk reconoce que Israel se ha desviado del camino, pero se queja de que el castigo es mucho peor que el crimen. Los babilonios cometen las atrocidades más atroces imaginables. Los malvados prosperan al victimizar a las personas justas. Habakkuk hace las preguntas con las que todos estamos familiarizados: ¿Cómo puede un buen Dios permitir que sucedan cosas tan terribles? ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

Al final de esta primera lectura, Dios responde a Habacuc. Escribe la visión que te he manifestado…El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe. El salmo responsorial lo subraya: El Señor no abandona al que lo busca.

En el Evangelio de hoy, Jesús les dice a sus discípulos que no podían expulsar a los espíritus malignos porque carecían de fe. Él promete,

Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes.

Hace poco asistí al funeral de una pariente que había sido hermana religiosa durante 65 años. ¡Qué celebración de vida fue su funeral! Desde que profesó sus votos en 1961, enseñó en las escuelas católicas de San Luis; pasó 12 años en Bolivia donde estableció escuelas Montessori; después de regresar a los Estados Unidos, enseñó Montessori a otros; enseñó inglés a los hispano-parlantes; estableció programas de ESL; y en su “retiro”, trajo alegría con su considerable talento musical a sus compañeros en la residencia para los ancianos donde moraba. Su fe en Dios le permitió expulsar a los espíritus malignos por toda su vida; ¡fuera la ignorancia, la desesperación, el prejuicio, el miedo y la depresión!

Que todos usemos nuestra fe para combatir a los espíritus malignos de todo tipo!

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