
Reflexión
Discipulado y desarrollo
Hoy, Jesús enseña sobre el discipulado. Él observa que el discipulado implica vida y crecimiento y cambio – realidades prácticas. A peligro de dejar saber mi verdadera edad, el tema del discipulado me recuerda la canción del musical “Godspell”: “…día a día, pase lo que pase.” Ver a Jesús más claramente, amarlo más profundamente, seguirlo más cerca… día tras día.
La selección del Evangelio de Lucas habla de Jesús encontrando algunos escribas y fariseos que cuestionaban el ayuno y la oración de sus discípulos, comparándolos con los discípulos de Juan el Bautista y otros fariseos. Los discípulos de Jesús eran vistos como “laxos”, ¡incluso comiendo y bebiendo en momentos inapropiados! Jesús desafía su pensamiento mediante el uso de una variedad de parábolas sencillas sobre fiestas de bodas, cosiendo la ropa, así como almacenando y consumiendo vino.
Muchos líderes judíos habían desarrollado un formalismo legalista en la práctica de su fe. Parecía más importante para ellos cumplir con las minúsculas regulaciones de ayuno que, por ejemplo, ayudar a un vecino necesitado. Por palabra y obra, Jesús trató de cambiar eso – ¡y encontró oposición! Jesús personalmente demostró que el amor es la esencia de la religión y que las “reglas” eran simplemente para servir como ayuda concreta, no como fines en sí mismos.
Lo que Jesús pidió a sus discípulos era más exigente; sin duda es más fácil ser preciso sobre las reglas y reglamentos que amar genuinamente a Dios y al prójimo con todo el ser.
Como discípulos del siglo XXI, estamos desafiados a seguir creciendo y amando de nuevas maneras. Nuestras relaciones con los demás en un mundo polarizado, nuestras prácticas litúrgicas y estilos de oración, el desafío de la presencia virtual digital (“Zoom”), las redes sociales y la inteligencia artificial: ¡la vida es radicalmente diferente para nosotros! Podemos anhelar los “buenos tiempos antiguos”, pero la vida hoy nos presenta “vino nuevo” que necesita “nuevos odres de vino” y actualizaciones y parches adecuados para el tejido de la vida de hoy. Estamos llamados a vivir y crecer… construyendo sobre la sabiduría y experiencia de los demás y nuestra herencia como el pueblo de Dios. Juntos, con Jesús, ¡Sí, se puede! ¡Sí, podemos!
Los próximos días y semanas de septiembre nos presentan una variedad de celebraciones para nuestro crecimiento y desafío como discípulos. Día del Trabajo el 7 de septiembre; fiesta de Natividad de la Santísima Virgen María el 8 de septiembre; la fiesta de la Exaltación de la Cruz el 14 de septiembre; nuestro hermano pasionista San Vicente Strambi el 24 de septiembre; los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel el 29 de septiembre; los días de oración por el cuidado de la creación, que duran un mes.
Que seamos siempre agradecidos por nuestra fe, por nuestro discipulado, por las bendiciones y desafíos de la vida, por cada uno de nosotros, y por el cuidado amoroso de Dios hacia nosotros en toda la vida y en toda la creación.





