Escritura Diaria, 8 de Septiembre de 2026

Hoy la Iglesia celebra la Fiesta de Natividad de la Santísima Virgen María.

Reflexión

Fiesta de Natividad de la Santísima Virgen María

Hoy la Iglesia celebra la Fiesta de Natividad de la Santísima Virgen María. ¡Feliz cumpleaños, Madre Santísima!

Los evangelios del Nuevo Testamento no nos dicen nada sobre María antes de la Anunciación. El “apócrifo evangelio de Santiago”, sin embargo, da una historia detallada sobre su nacimiento y infancia que, de alguna manera, se convirtió en una fuente para la mariología.

Según este “apócrifo evangelio” Santiago (o Jacobo), un supuesto hermanastro de Jesús a través del matrimonio anterior de San José, María nació hija de Joaquin y Ana, una pareja adinerada. Angustiados porque no tenían descendencia, oraron a Dios por un hijo. Sus oraciones fueron respondidas cuando un ángel se le apareció a Ana y le dijo que Dios la estaba bendiciendo con una niña muy especial. Ana dedicó a su hija a Dios y, cuando tenía tres años de edad, la envió para que fuera criada en el Templo. Sin contar con su precisión, esta historia presagia la Anunciación y da pistas sobre la Inmaculada Concepción.

Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador.

— Romanos 8:28

La fiesta de la Natividad de hoy es “fiesta” y no “solemnidad” como la Anunciación y la Inmaculada Concepción. Esos dos acontecimientos marcan a María como excepcionalmente favorecida y la elevan por encima de todos los demás santos. Esta fiesta, sin embargo, puede ser una celebración del nacimiento de cada niño.  Dios bendice a cada madre y padre permitiéndoles participar en su milagro de crear una nueva vida.

Sólo Dios sabe (literalmente) qué desafíos les esperan a cada niño o niña, y qué dones especiales puede traer cada uno al mundo, pero todos los padres pueden estar seguros de que Dios ama a su hijos e hijas, y desea que cada uno de ellos finalmente descanse en Él.

En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.

Romanos 9:29-30

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