Escritura Diaria, 20 de Marzo 2026

La lectura del Libro de la Sabiduría analiza todo el suceso con aterradora precisión: no odian al hombre justo porque esté equivocado, sino porque tiene razón, porque su vida es una acusación viviente contra la suya.

Reflexión

«Sabemos exactamente de dónde viene. Por eso no le escuchamos».

La violencia más sofisticada de la historia siempre ha sido perpetrada por personas que tenían una certeza teológica absoluta, basada en la oración.

No matones. Teólogos.

La multitud en Jerusalén no estaba compuesta por ateos. Eran los devotos, los que acudían, estudiaban los textos, mantenían las tradiciones y pagaban sus cuotas del templo. Y cuando la Verdad irrumpió en su territorio en persona, hicieron lo que siempre hace la certeza amenazada: exigieron la orden de arresto.

«Sabemos de dónde viene este hombre».

Siete palabras. La frase más letal que la religión jamás haya pronunciado.

La lectura del Libro de la Sabiduría analiza todo el suceso con aterradora precisión: no odian al hombre justo porque esté equivocado, sino porque tiene razón, porque su vida es una acusación viviente contra la suya. Su existencia plantea una pregunta que se niegan a responder. Así que, en silencio, con devoción y desde un punto de vista teológico, comienzan a construir el caso en su contra.

Fíjense en cómo sucede. No con un grito. Con un susurro. Con una justificación. Una reunión. Un consenso. Ahora mismo, a quienes dicen la verdad se les silencia en los tribunales y nosotros pulimos nuestros rosarios. Inclinamos la cabeza en oración mientras mantenemos los puños apretados protegiendo nuestra seguridad.

Así muere la conciencia, no con una traición dramática, sino con cien que parecen razonables.

Si tu fe no te convierte en una amenaza para el status quo, es solo un adorno. La Cruz fue un instrumento de terror antes de ser una joya.

Jesús se desliza entre la multitud. Imposible de contener. Incontenible, como siempre.

Cuando la verdad se vuelve incómoda, ¿la escuchas o empiezas a construir en silencio los argumentos en su contra?

Y cuando el silencio es el precio de la paz, ¿te conviertes en discípulo de la Cruz o en cómplice de la conspiración?

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