
Reflexión
…la mano del Señor se posó sobre mí, y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos
Imagina que eres el profeta Ezequiel y Dios te está diciendo que des vida a estos huesos viejos y secos. Ezequiel formó parte de la primera deportación del imperio babilónico en 597 a. C… Ezequiel predicó un mensaje de tristeza y perdición.
En 586 a. C. hubo una segunda deportación. Jerusalén cayó y el templo fue quemado hasta los cimientos. Una vez que se supo que Jerusalén había caído y el templo había ardido, Ezequiel fue movido por Dios para profetizar un mensaje de esperanza y restauración a un pueblo sin esperanzas. Hay algo que parece muerto en la vida de alguien? La fe de un amigo? ¿Malas noticias sobre una situación familiar? “Pondré mi espíritu en ti y vivirás…” (Ezequiel 37:14)
En el evangelio, un sabio de la ley le pregunta a Jesús sobre el mandamiento más grande: Jesús responde: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente….Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El evangelio nos desafía a preguntarnos: “¿Quién necesita mi amor hoy? Cómo podemos compartir nuestro amor para mejorar la moral en el trabajo, dar esperanza a un vecino o tender una mano. ” ¡Oh Señor, abre nuestros corazones para que podamos acercarnos a los demás en la vida dando amor!





