Para los Pasionistas, el discipulado se define constantemente como el seguimiento de Cristo crucificado, no como la evasión de la dificultad o del sufrimiento. Parafraseando a san Pablo de la Cruz: “No desees ser otra cosa que lo que Dios quiere que seas, y serás un verdadero discípulo de Jesús crucificado”.
Dios de amor fiel, en este tiempo de Cuaresma fortalécenos para seguir a tu Hijo con corazones sinceros y valentía constante. Cuando el camino del discipulado se vuelve estrecho o costoso, líbranos de la tentación de mirar atrás o elegir lo más fácil.
Renueva nuestras vidas para que busquemos no nuestros propios planes, sino tu voluntad, confiando en que tu gracia nos sostendrá. Enséñanos a cargar la cruz juntos, apoyándonos mutuamente cuando la fidelidad se vuelve pesada.
A lo largo de este camino cuaresmal, fórmanos como verdaderos discípulos de Jesús crucificado, abiertos a la transformación y a la vida nueva.





