
Reflexión
Solemnidad de Natividad de san Juan Bautista
“Juan es su nombre.” Hoy recordamos el nacimiento de San Juan Bautista. Es cierto que las Escrituras lo presentan como algo amenazante, pero su nombre en hebreo significa “¡Yahvé (Dios) es misericordioso!” La palabra misericordioso en hebreo es ḥānan, que significa bondad con compasión! De hecho, Dios se describe a sí mismo en Éxodo 34:4, “rákam misericordioso (compasivo) y muy generoso (ḥānan)” (¡La frase rima en hebreo, racham y ḥānan).
Juan el Bautista tuvo que ser enérgico para despertar a su generación al increíble acto de amor y bondad que viene del Padre! La misión de Juan era preparar al pueblo para el mayor acontecimiento que haya ocurrido en el cosmos, ¡el Verbo se hizo carne!
“Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.”
(Juan 3:16 —Biblia Dios Habla Hoy)
Este otro san Juan, el evangelista, escribió apasionadamente: “Vino a su propio mundo, pero los suyos no lo recibieron. Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.” (John 1:11 —Biblia Dios Habla Hoy)
La mayor tragedia de nuestras vidas es no recibir ni apreciar este enorme regalo de Jesús de nuestro Padre celestial. Muchos padres hoy en día hacen un daño irreparable a sus hijos al no practicar su fe. ¿Acaso esto no es también una forma de abuso infantil? Debemos alentar con oración y firmeza a los padres jóvenes para que sean fieles en el ejemplo y la instrucción de sus hijos. Nunca vi a mis padres perderse la misa del domingo excepto por enfermedad.
Las parejas casadas tienen hijos. ¡Qué hermosa oportunidad! ¡Creo que hoy muchos racionalizan fácilmente no tener más hijos! ¡Qué increíble es ser padres que también dan “vida con Dios” a un ser humano destinado a vivir para siempre! ¡Guau!





