
Reflexión
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto.
La perseverancia nos permite a todos vivir vidas centradas en el Evangelio. Vivimos en un mundo y una iglesia que nos desafían a aferrarnos a esas semillas de fe que fueron plantadas en nosotros en el bautismo. Para crecer en nuestra fe, debemos estar dispuestos a caminar sobre terreno rocoso, soportar las espinas que encontramos, perseverar en el mensaje del Evangelio incluso cuando no lo entendemos o no queremos escucharlo. El evangelio nos recuerda hoy que:
En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta’.
Que sigamos siendo la rica tierra que da frutos no sólo en nuestras vidas, sino también en las de todos los que encontramos en nuestro camino de fe!





