Caminando juntos: Para el Padre Ángel Pérez Rosa, CP, los cristianos traen esperanza al mundo

Para el Padre Ángel Pérez Rosa, superior provincial de la provincia pasionista Cristo Rey, en México, la esperanza cristiana es mucho más que optimismo: requiere oración.

Father Ángel Pérez Rosa, CP

Para el Padre Ángel Pérez Rosa, superior provincial de la provincia pasionista Cristo Rey, en México, la esperanza cristiana es mucho más que optimismo: requiere oración.

“La oración ofrecida con esperanza nos permite mirar hacia el futuro, más allá del sufrimiento que siempre estará presente en nuestras vidas”, comparte el Padre Ángel. “El Papa Francisco dijo: ‘Dios es amor y esperanza’. Esta es la esperanza cristiana: no se trata de esperar bienes materiales, sino de fundamentar nuestra esperanza en el amor de Dios, manifestado en Cristo sobre la Cruz.”

“Sentirse amado por Dios nos llena de esperanza”

P. Ángel Pérez Rosa, CP

El Padre Ángel cultiva la esperanza en las personas a las que sirve. Sobre todo, comparte el amor de Dios tratando a cada persona con dignidad y reconociendo su valor.

“Creo que una manera de cultivar la esperanza es proclamar a Cristo crucificado como la acción más amorosa que Dios nos ha ofrecido. Sentirse amado por Dios nos llena de esperanza”, explica el Padre Ángel.

Apreciar los dones de cada persona con la que trabaja o comparte tiempo es fundamental. El Padre Ángel cree que un ambiente positivo favorece el crecimiento de quienes viven o trabajan juntos, y eso incrementa la esperanza en cada uno.

“Cuando la otra persona establece una conexión conmigo, podemos trabajar juntos con esperanza”, dice el Padre Ángel. “En las relaciones humanas siempre hay conflicto, al igual que sufrimiento. Por eso necesitamos esperanza a través del diálogo. En el proceso de sinodalidad podemos encontrar caminos para caminar juntos. Caminamos juntos para descubrir la voluntad de Dios.”

Cultivar la esperanza requiere esfuerzo y enfoque. No podemos ni debemos ignorar el sufrimiento, pero lo aceptamos mientras nos fortalecemos al contemplar la belleza del mundo que nos rodea. “Tenemos que mirar el mundo no desde su caos y su ira, sino desde el amor de Dios”, explica.

“Busquemos la belleza, en lugar de ver solo lo que está roto en el entorno. No podemos ocultar el sufrimiento que existe en el mundo. Deseamos una sociedad más justa que no logramos alcanzar. Debemos ser pacientes, pero no simplemente esperar de brazos cruzados, sino también trabajar y luchar. Como dijo el Papa Francisco para el Año Jubilar, tenemos que mirar los rostros sufrientes del mundo. Cada rostro que sufre grita y clama por el amor de Dios. Para mirar el mundo con esperanza, debemos mirar la creación con esperanza. Tomemos tiempo para sumergirnos en la belleza de la creación.”

El P. Ángel con un grupo pastoral para adultos y familias.

Ser un peregrino de la esperanza requiere herramientas que nos ayuden a afrontar los desafíos que encontramos, según el Padre Ángel.

“Tenemos que mirar el mundo no desde su caos y su ira, sino desde el amor de Dios.”

P. Ángel Pérez Rosa, CP

“Siempre vemos a los peregrinos con una mochila. Lo primero que necesitamos llevar en esa mochila es la certeza de que somos amados por Dios Padre. Dios nos ama, cree en nosotros y confía en nosotros”, comparte el Padre Ángel. “Lo segundo que debemos llevar en la mochila es un crucifijo, para mirar a Jesús y aceptar la esperanza que nos dio al morir en la Cruz. Así podemos participar en la Resurrección. Lo tercero que debemos llevar en la mochila es el fuego del Espíritu, que nos impulsa a ser dinámicos y mantiene viva la esperanza en nuestros corazones. Y, en cuarto lugar, podríamos llevar algunos accesorios para tratar bien a las personas, por ejemplo, una sonrisa y una palabra de esperanza.”

P. Ängel con un grupo de adultos en la parroquia Pasionista del Espíritu Santo en la Ciudad de México.

El Padre Ángel alimenta la esperanza de distintas maneras que son recordatorios del amor de Dios por el mundo.

“La primera es la oración, especialmente con la Palabra de Dios. Para mí, leer la Palabra de Dios me revela a Dios actuando en el mundo”, explica el Padre Ángel. “Leo los Evangelios y puedo ver a Jesús en la historia, cómo actuaba y cómo amaba, especialmente en la Pasión. Otra práctica que tengo es mantener contacto con la naturaleza. Me encanta caminar por el bosque. Y tercero, no podemos olvidarnos de las personas. Las más humildes son las que más hablan del amor. Cuando conversas con ellas, tu esperanza se renueva.”

P. Ángel acompaña una procesión a la luz velas en honra a la Virgen de Dolores; es una expresión de devoción y esperanza de la gente.

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