
Reflexión
Si compartes tu pan con el hambriento y sacias al que padece aflicción, entonces el Señor te guiará siempre y te dará en abundancia…
-cf. Isaías 58:9b-12
Podríamos sentirnos abrumados por todo lo que ha estado ocurriendo en las noticias últimamente. Fuerte es la tentación a apartar la mirada y fingir que no vemos ni oímos. El Dr. Elie Wiesel, sobreviviente de Auschwitz y Premiado Nobel de la Paz, pasó su vida luchando contra el odio y ofreciendo la afirmación que todo hombre y mujer necesita. Cuando se le preguntaba cómo quería ser recordado, el Dr. Wiesel le gustaba llamarse simplemente “un testigo”. (Adaptado de Sabbath Moment, Terry Hershey, “I Choose to be a Witness”, 9 de febrero de 2026).
El Diccionario de Oxford define a un testigo como “una persona que ve que ocurre un acontecimiento, típicamente un crimen o un accidente”. Desde una perspectiva bíblica, un testigo es una persona que ve un acontecimiento y comparte lo que ha visto. Un espectador es “alguien que observa algo que sucede en un lugar público, pero no está involucrado en ello”. ¿Somos testigos o espectadores?
¿Hemos decidido dar testimonio? En el Evangelio de hoy, Lucas describe la llamada de Leví, también conocido como Mateo. Jesús lo llamó, y Leví se levantó, lo siguió y pasó el resto de su vida dando testimonio de lo que Dios había hecho en su vida y en la de los demás. Hoy es el cuarto día de Cuaresma. ¿Tienes tú y tengo yo un plan de crecimiento espiritual para esta Cuaresma? Podemos hacernos presentes en esta Cuaresma y ser testigos. ¿Cómo? Planeando cada día dar testimonio, como escuchar por centésima vez la historia de una persona anciana. Abrazar a quienes sufren o se sienten solos. Dar regalos de compasión diario a los que nos rodean, honrar la dignidad de cada persona, abrazar quien está quebrantado, dedicar tiempo a quien está triste y de duelo. (Adaptado de Sabbath Moment, Terry Hershey, “I Choose to be a Witness”, 9 de febrero de 2026).
Padre nuestro, fortalécenos en esta Cuaresma para ser el pan de cada día y testigos para los demás, compartiendo tu amor, tu compasión solícita y tu misericordia con todos.





