Escritura Diaria, 25 de Julio de 2026

Mientras continuamos nuestra jornada desde nuestra propia tribulación a la gloria, Santiago, ruega por nosotros.

Reflexión

La agonía y el éxtasis

Fiesta de Santiago, Apóstol

La “Agonía y el éxtasis” de Irving Stone es una poderosa biografía del artista renacentista, Miguel Ángel. La obra es menos un registro histórico de fechas que una ficción histórica, un retrato psicológico. El sufrimiento de Miguel Ángel es real, pero también lo es su sensación de que crear belleza puede ser una forma de liberación del sufrimiento.

El lector (o alguien que ha visto la película protagonizada por Charlton Heston como Miguel Ángel y Rex Harrison como el papa Julio II) está inmerso en este arco dramático de conflicto, lucha artística y eventual felicidad creativa. El título sugiere dos disposiciones humanas que el autor contrasta repetidamente: la “agonía” de la presión, la enfermedad, la política y la agitación personal … y el “éxtasis” de la creación inspirada, que ocurre cuando el genio de Miguel Ángel rompe el sufrimiento a su alrededor.

El mismo título podría aplicarse a las biografías de Van Gogh, Mozart y numerosos otros artistas, pero también podríamos aplicar este título a la vida del santo actual, Santiago Apóstol.  Santiago acompañó a Pedro y Juan, en la agonía de Jesús en el Jardín de Getsemaní, y en el éxtasis de la Transfiguración de Jesús antes en los Evangelios. Juntos, experimentan la gloria de Cristo, mientras Jesús habla con Moisés y Elías, y el esplendor divino que resplandece en Jesús. En la otra ocasión, Santiago se encuentra cara a cara con el sufrimiento y la humillación, y ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla, haciéndose obediente hasta la muerte.

Los acontecimientos que llevaron a Santiago desde la Transfiguración hasta el Jardín del Getsemaní fueron una oportunidad para que Santiago madurara en la fe… desde el triunfo de la primera experiencia hasta la desilusión y humillación de la segunda.

Honramos a Santiago porque abrazó esa peregrinación (repetida por los incontables peregrinos de hoy que recorren el Camino de Santiago), llegando a darse cuenta de que la gloria de Cristo se cumplió en la cruz, precisamente en su participación en nuestros sufrimientos. Según los Hechos de los Apóstoles, a principios del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, “impuso manos violentas sobre algunos que pertenecían a la Iglesia. Hizo matar a Santiago, el hermano de Juan, con la espada” (Hechos 12: 1-2).

Mientras continuamos nuestra jornada desde nuestra propia tribulación a la gloria, Santiago, ruega por nosotros.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *