Escritura Diaria, 25 de Junio de 2026

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre…con sed…o sin ropa…? Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” (Biblia Dios habla hoy)

Reflexión

La cultura del encuentro

Hoy en día, oímos mucho sobre los NONES (aquellas personas que dicen que no tienen afiliación religiosa, es decir, “ninguna”, “ninguna religión”, cuando se les pregunta por su religión en las encuestas). O el SBNRS; las personas que afirman ser “espirituales” pero “no religiosos”. En un podcast reciente, el columnista David Brooks dijo que aquellos que son religiosos pero no espirituales están tan desorientados como los que afirman ser “espirituales” pero “no religiosos”. Si bien los SBNRS pueden ser espirituales, parecen no tener compromisos en la vida espiritual y no asumir ninguna responsabilidad por la vida pública. Experimentar a Dios mientras uno camina en la naturaleza es bueno, pero no lleva a una acción que pueda mejorar el orden mundial, no hay contribución a nuestro tejido social. De la misma manera, las personas “religiosas pero no espirituales” pueden terminar sin ser transformadas tampoco. Es demasiado fácil para el “religioso pero no espiritual” caer en un ritual habitual o la observancia de las leyes, vacío del don que crece bajo una fe nutritiva.

Las lecturas de hoy nos desafían a investigar y monitorear nuestras acciones. Cuando la voz de Jesús truena: “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca” — No puedo evitar pensar en ese pasaje familiar de Mateo 25, 37-40:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre…con sed…o sin ropa…? Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” (Biblia Dios habla hoy)

En nuestro Instituto de Verano la semana pasada, el P. Enzo nos recordó que “la compasión no es sentimiento, sino participación”, que estamos llamados a ser buenos samaritanos, sumergiéndonos en una cultura del encuentro, no de la indiferencia (Papa Francisco).

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