
Escritura Diaria, 12 de Abril 2026
Hoy, segundo domingo después de Pascua, celebramos lo que hemos llegado a llamar el Domingo de la Divina Misericordia.
Queremos que se sirvan de nuestras páginas en español. En esas páginas encontraran oraciones, meditaciones, y otra materia que les ofrece algo de la riqueza del carisma Pasionista, and y de nuestra tradicion Católica. Queremos que estos recursos les sirvan para su itinerario espiritual.

Hoy, segundo domingo después de Pascua, celebramos lo que hemos llegado a llamar el Domingo de la Divina Misericordia.

Lo mismo ocurre con nosotros. Cristo nos llama a proclamar la Buena Nueva de su resurrección —por imperfectamente que lo hagamos—, sabiendo que, en ocasiones, en el camino rugoso e incierto de nuestras vidas, nuestra fe puede sentirse como baches de incredulidad que sacuden el alma; y, sin embargo —sí, a pesar de todo—, Cristo nos llama de todos modos.

A lo largo del tiempo pascual, busquemos la manera de convertirnos en mejores discípulos de Cristo para poder dar testimonio hasta los confines de la tierra.

La fuente de las Escrituras brota con frescura en estos días de Pascua; en el leccionario pascual, la abundancia de su tesoro se nos abre de par en par.

La educación por sí sola no basta para hacernos conscientes de la presencia de Cristo. También necesitamos fe.

Me pregunto cómo puedo llevar esa gran experiencia de haberme sentido amado y cuidado a todas las personas con las que me encuentro. Mi viaje y mi búsqueda continúan hasta el día de hoy.

Quizás hoy puedas encontrar un rincón tranquilo para estar en presencia de Dios y experimentar el Espíritu vivo en ti y a tu alrededor.

Un mensaje reflexivo de Pascua del P. David Colhour, CP, sobre el poder silencioso de la Resurrección, que nos invita a reconocer la luz de Cristo transformando suavemente nuestras vidas.

¿Acaso comienza la resurrección con la confusión? En cierto modo, sí. Sin embargo, esto es característico de la historia del Divino en su relación con la humanidad.

Hoy es un tiempo para la reflexión espiritual profunda, que nos ayuda a celebrar el verdadero sentido de nuestras vidas como seguidores de Jesús Crucificado, miembros de la Familia Pasionista.