
Escritura Diaria, 28 de Marzo 2026
Así pues, a medida que esta temporada de Cuaresma llega a su fin, me gusta creer que me he preparado lo suficiente —a través de mi oración, ayuno y limosna— para acompañar a mi amigo Jesús mientras Él se dispone a sufrir y morir por mí.








