
Escritura Diaria, 11 de Abril 2026
Lo mismo ocurre con nosotros. Cristo nos llama a proclamar la Buena Nueva de su resurrección —por imperfectamente que lo hagamos—, sabiendo que, en ocasiones, en el camino rugoso e incierto de nuestras vidas, nuestra fe puede sentirse como baches de incredulidad que sacuden el alma; y, sin embargo —sí, a pesar de todo—, Cristo nos llama de todos modos.










