
Escritura Diaria, 11 de Agosto de 2026
Dios trae luz a nuestra oscuridad, perdón por nuestros pecados, fuerza donde somos débiles. Seamos humildes como un niño y entremos en el Reino de Dios, confiando en la fuerza que solo Dios puede darnos.
Queremos que se sirvan de nuestras páginas en español. En esas páginas encontraran oraciones, meditaciones, y otra materia que les ofrece algo de la riqueza del carisma Pasionista, and y de nuestra tradicion Católica. Queremos que estos recursos les sirvan para su itinerario espiritual.

Dios trae luz a nuestra oscuridad, perdón por nuestros pecados, fuerza donde somos débiles. Seamos humildes como un niño y entremos en el Reino de Dios, confiando en la fuerza que solo Dios puede darnos.

Las lecturas de hoy nos piden examinar nuestras actitudes que se manifiestan en que cosecharemos con moderación, daremos a regañadientes, trazaremos límites definidos de aceptabilidad y nos aferraremos a nuestro estatus, tradiciones o identidad grupal — en lugar de morir a nosotros mismos para descubrir una nueva vida.

Después de oír de la muerte de Juan el Bautista, Jesús es interrumpido en su camino a un lugar de oración.

Habakkuk hace las preguntas con las que todos estamos familiarizados: ¿Cómo puede un buen Dios permitir que sucedan cosas tan terribles? ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará”.

Estamos hechos para la unidad con Dios, el infinito, el que no tiene límites.

En un momento oportuno, responde con el amor que tiene por su hija y descubre el amor que Cristo tiene por el mundo.

Cada uno de nosotros está llamado a ser discípulo en un mundo que necesita sanación y esperanza.

El evangelio de hoy revela realidades profundas. Podríamos centrarnos en las señales milagrosas —Jesús caminando sobre el agua e invitando a Pedro a hacer lo mismo—, pero hoy prestemos más atención a la dinámica que este episodio revela.

Oímos la Palabra de Dios. Estamos curados de las cosas que nos retienen, y somos nutridos para el viaje.