
Escritura Diaria, 20 Febrero 2026
El ayuno que Dios quiere no reduce tu cintura; reduce la distancia entre tú y la persona a la que has estado evitando al cruzar la calle.
Queremos que se sirvan de nuestras páginas en español. En esas páginas encontraran oraciones, meditaciones, y otra materia que les ofrece algo de la riqueza del carisma Pasionista, and y de nuestra tradicion Católica. Queremos que estos recursos les sirvan para su itinerario espiritual.

El ayuno que Dios quiere no reduce tu cintura; reduce la distancia entre tú y la persona a la que has estado evitando al cruzar la calle.

La Cuaresma no es algo que se observa desde lejos, sino un camino en el que caminamos juntos hacia la Cruz y la promesa de una vida nueva. Comencemos con una reflexión sincera: detenernos para reconocer nuestra situación hoy, y cómo las Cuaresmas pasadas nos han formado respecto al crecimiento, la lucha, la compañía y la gracia.

Somos invitados —incluso enviados— a seguir eligiendo la voluntad de Dios por encima de todo.

P. David Colhour, CP, reflexiona sobre el Miércoles de Ceniza y la Cuaresma–camino sagrado hacia la cruz de Cristo marcado por la sinceridad, la transformación y la gracia.

La Cuaresma no es solo una temporada de prácticas religiosas externas, sino un tiempo sagrado para renovar nuestro corazón.

¿Y si la Cuaresma nos pidiera más de lo que esperamos…
y nos ofreciera aún más a cambio?

“Dime qué es lo que amas y te diré en qué te convertirás”. En el fondo, todo es bastante sencillo.

El cristianismo no afirma que el sufrimiento sea bueno, pero sí enseña que podemos hacer que nuestro sufrimiento sea fecundo para el bien.

Si nuestra manera de percibir al “otro” nos está llevando a pecar, debemos desecharla, por más apegados que estemos a ella, y escuchar lo que Jesús nos dice.

En esta Cuaresma, miremos lo que tenemos delante y, por fin, elijamos lo auténtico.